Al pie de un valle rodeado de montañas descansa Teotitlán del Valle, un lugar donde se levantan casas de adobe y tabiques rojos con arcos y patios centrales; los tapetes de lana se despliegan desde el camino de entrada como si flotaran por el cielo. Hay una geometría plasmada en esos textiles de animales y grecas; una que proviene de la arquitectura zapoteca y que se puede apreciar en los muros de la iglesia principal y en las paredes de las casas. Ahí aparecen los rastros de las estelas y de los asentamientos antiguos.
Las calles del centro de Teotitlán son una explosión brillante de colores que develan murales creados por artistas contemporáneos en los que representan las figuras más emblemáticas de la cultura: el maíz, las mujeres de cabelleras larguísimas, las danzas y la serpiente emplumada o Bæl Giæ´/Quetzalcóatl, una de las deidades principales que habita en los valles. La tradición oral cuenta que esta serpiente gigante con piel de grecas se aparece a los pobladores cerca del atrio de la iglesia y quien logre quitarle una pluma obtendrá una recompensa.
Los pobladores cuentan que este lugar fue fundado por la constelación de un ave, la Constelación Celeste, y en el idioma zapoteco lo nombran Xigiæ, que significa “bajo o debajo de la piedra”.
Teotitlán, lugar cercano a los dioses, debe su prestigio a los tapetes de lana teñidos con pigmentos naturales hechos por maestros, a la Danza de la Pluma y por ser uno de los asentamientos zapotecas más antiguos de los Valles Centrales de Oaxaca.

Centro Cultural Comunitario
Está conectado a la plaza principal del pueblo por un diseño arquitectónico acorde a la estética del entorno: herrería que refleja luz y sombras de la iconografía zapoteca, tapetes que flotan en los pasillos, jardines de cactáceas y flora de la región. El museo aborda tres ejes: usos y costumbres, festividades y producción artesanal; además cuenta con una biblioteca para fomentar la lectura y el uso del zapoteco, salas que exhiben arte contemporáneo textil de artistas locales, salas sobre historia, geografía, lengua y cultura del área, que en conjunto conforman un recorrido por el patrimonio intangible de Teotitlán del Valle.
Dónde: Plaza principal
Horario: martes a domingo de 11 am a 7 pm.


Museo comunitario Balaa Xtee Guech Gulal
Este museo alberga los registros del pasado mesoamericano y del transcurrir del pueblo zapoteca hasta la época contemporánea. Se ubica en el segundo asentamiento de esta zona dedicado a la divinidad mesoamericana Quetzalcóatl. Sus colecciones se componen de piezas arqueológicas, efigies y vestigios zapotecos, además de utensilios que los habitantes han comercializado y adoptado en su vida cotidiana desde el periodo colonial hasta la actualidad. Artefactos como la rueca y el telar de cintura —usado previamente al telar de pedal— se exponen junto con elementos de la vida contemporánea de los pobladores.
Hay una sección del museo dedicada a la Danza de la Pluma, una de las más emblemáticas de los valles centrales de Oaxaca que se lleva a cabo en julio y que representa la promesa político-religiosa que hace una persona a la Preciosa Sangre de Cristo con el fin de convertirse en danzante. Esta danza es una representación de la Conquista española en la que las niñas caracterizan a la Malinche y los danzantes, ataviados con un penacho de hasta cinco kilos y con monedas en su pecho y cintura que marcan el tempo de la melodía, danzan hasta doce horas sin parar.
Dónde: Plaza principal
Horario: martes a domingo de 10 am a 6 pm.


El Huizache + María Ospina
Los ojos se inundan de texturas y tintes naturales, tonos intensos y tenues que manan de las flores y las yerbas en el estudio El Huizache. Originalmente era la casa de la familia Mendoza, pero ahora ha crecido para convertirse en un espacio de talleres, tintes, plantas, comensales sentados a la mesa y salas restauradas. “Ofrecemos una experiencia de vida cotidiana, enseñamos el trabajo que hemos aprendido desde chiquitas; la gente que viene se impresiona con los pigmentos, la cocina, el teñido, con la vida familiar. Esta casa está llena de historias, era de los abuelos y no hemos cambiado nada”, cuenta Verónica Bautista, maestra tintorera experta en extraer los pigmentos de plantas como cempasúchil, pericón, añil.


Esta casa también alberga el proyecto de Angélica Torres, la creadora de la marca María Ospina: prendas envolventes, sin tallas, que las mujeres pueden vestir a la vez que derrumban los prejuicios y estereotipos impuestos sobre sus cuerpos. “Es una catarsis diseñar piezas sin talla, sin pensar en los cuerpos perfectos. Yo siempre hice mi propia ropa pensando en sentirme bien y cómoda con mi cuerpo (…) Veo a la gente en la calle, y entonces me imagino que modifico su ropa ahí mismo, les cambio cosas, les añado botones en mi imaginación. Así surgen las prendas”, dice Angélica, a quien su mamá le enseñó a coser desde pequeña y más tarde estudió patronaje y tintes naturales en el Centro San Pablo y en el Centro de las Artes San Agustín en Oaxaca. La transformación de su marca María Ospina surgió en 2019 cuando la maestra tintorera Verónica Bautista y ella se conocieron; ambas idearon el concepto del estudio donde surge la creación de colores, la experimentación sublime de los tintes y donde se tiñen los lienzos más tarde convertidos en las prendas María Ospina. Verónica está a cargo del proceso creativo para pigmentar y crear la paleta de colores sobre los lienzos de tela; mientras que Angélica, mediante el patronaje y el diseño, los transforma en camisas de cielo profundo, pantalones salmón, blusas que abrazan los cuerpos con la liviandad de las flores.
Dónde: Ignacio Allende 27, Teotitlán del Valle

Velas San Pascual
Este taller familiar se conforma en su mayoría por mujeres que se dedican a preservar la elaboración de velas de mayordomía y ceremoniales. El oficio heredado en la familia de generación en generación es ahora el punto de partida de piezas innovadoras: velas aromáticas, para decoración de interiores, velas hechas para celebraciones especiales. La familia decidió ir más allá y dar paso a los diseños que crean entre todos, desde cactus, calaveras, flor de cempasúchil, pan de muerto, hasta rosas, claveles, corazones y lotus.

Las velas se realizan mediante un proceso artesanal mediante el cual se derrite la cera de abeja en ollas, luego se le da forma con moldes de madera y con las propias manos; entonces las figuras de cera que resultan se sumergen en agua. De ahí surgen hojas verdes, los delicados pétalos de una rosa blanca, el centro de un corazón rojo.
Dónde: Aquiles Serdán 26, Teotitlán del Valle
Horario: lunes a domingo de 9 am a 6 pm.

Un lugar de textiles
Una de las actividades principales de Teotitlán del Valle es su producción textil. Julio César Bautista, poeta en lengua zapoteca y artesano, nos narra un poco de la historia: “El telar de pedal es un artefacto que trajo un fraile y así innovó el tejido, porque antes se usaba el telar de cintura (…) Yo aprendí a tejer de pequeño, jugando en las sillitas de madera volteadas, ahí enlazaba la trama. Era un juego muy común entre los niños de antes”. Al igual que otros jóvenes de su comunidad, Julio César aprendió a tejer a partir de dibujos, tal como su papá Sergio Bautista le enseñó. Más tarde, se inició en el aprendizaje de las formas geométricas con su tío Lorenzo Bautista, maestro tintorero que también le enseñó el arte de los pigmentos. Aprendió a teñir con frutos, plantas y animales: grana cochinilla, añil, cáscaras de nuez y aguacate, pericón. Así inició Gáañil, un proyecto donde se encarga desde la pigmentación hasta el tejido en el telar de pedal para crear bolsos, libretas, tlacoyales y tapetes con sus propios diseños de jaguares, grecas y serpientes. Para Julio César el acto de tejer transcurre a la par con la escritura de poesía: “Tengo un cuaderno al lado, me enfoco, es un trance. El tejido se lleva de la mano; creo líneas y palabras”. Uno de sus poemas en lengua zapoteca dice:
Laaz xteen bēnny rúyntxeey laaz gexhlyu
laayn ni radaa nis
laayn ni rukwatsen nisgyæ
kēdríllyendi binny ni guzibinnyu.
El alma de las personas teje el alma del mundo
por eso nace el agua
por eso se esconde la lluvia
no germina la semilla que sembraste.
Dónde: Gaanilrugs
Otros sitios que visitar:
- El cristo grande en la calle de Aquiles Serdán
- La iglesia “Preciosa Sangre de Cristo”
- El mercado y la plaza principal
- El Picacho o primer asentamiento zapoteca



* Las fotos de María Ospina son cortesía de Amber Breitenberg






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