sábado, agosto 13

Marco Buonamico en conversación

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Marco Buonamico usa repetidamente la palabra “equilibrio”, lo cual tiene mucho sentido. Quienes han visto a sus tocayos, The Buonamico’s Band sabrán que son un grupo que incorpora muchos estilos diferentes al mismo tiempo sin llegar a ser caótico. A partir de la mezcla de un sin número de influencias crean su sonido propio, original y controlado, el cual fluye sin problemas, siendo siempre extremadamente divertido pero nunca descarrilado. Equilibrio.

Llegar a este punto fue un largo camino. Marco se mudó a Oaxaca de Barcelona hace 8 años con la clara intención de comenzar su propio proyecto musical. Al poco tiempo se distrajo de la mejor manera posible al unirse a La China Sonidera, una de las bandas más grandes de Oaxaca, que también se distingue por fusionar influencias al combinar la cumbia oaxaqueña con sonidos frescos y novedosos. Mientras viajaba por el interior y fuera del país como miembro de La China, Marco nunca abandonó su sueño de toda la vida: ser el líder de su propia banda. Fue así como hace cuatro años comenzó The Buonamico’s Band.

Después de varios cambios de alineación, innumerables shows en vivo y un álbum de estudio, Marco afirma que finalmente se siente contento con el lugar donde se encuentra la banda ahora. Ya no es miembro de La China, lo cual le permite poner toda su energía musical en los sonidos “chill”, “duberos”, “cuernos pesados” de The Buonamico’s Band. Él ha trabajado duro para conseguir la relación armónica, abierta y relajada que caracteriza a la alineación actual de siete músicos como una unidad musical creativa, así como su reputación de ser una banda excepcionalmente segura cuando tocan en vivo.

Todas las canciones del álbum La Dolce Vita tienen esa capacidad peculiar y especial de ser reconocidas instantáneamente. Escúchenlas en vivo, aunque sea un par de veces, y se encontrarán tarareando las canciones. Este don de escribir canciones al estilo de la vieja escuela nos lleva de regreso a la infancia de Marco y a su ciudad natal, Bari, Italia, en donde escuchaba a Bob Dylan y otros cantantes clásicos de la música folk y country, a quienes su padre amaba.

Después llegó el amor por el groove, el blues, funk y la influencia de los músicos africanos de djembe, con quienes convivió cuando radicaba en Barcelona.

Obviamente, haberse mudado a México también tuvo una gran influencia en su transformación musical. “Tenia esta idea de conocer Latino América, de mezclar la música, el estilo latinoamericano, la forma más que nada, con mi música”. Descubrí que un europeo que, por ejemplo, toca los tambores puede ser bueno…pero nunca tendrá el sabor….no es que no sean buenos…pero un latino tiene una forma de tocar diferente. Y eso me fascina.”

Foto: HS Fotografía

Ser una banda “original” en Oaxaca no es tarea fácil. En una ciudad que es relativamente conservadora en sus gustos musicales, los espacios para tocar pueden estar un poco limitados.

“Ahora está empezando a ser mejor, pero ha sido muy difícil proponer tu propia música en un contexto tan chiquito como Oaxaca. Oaxaca es una ciudad donde el arte, la cultura, la pintura están muy a la vista, como arriba de todo. Y la música, si….pero solo un tipo de música. A Oaxaca le falta abrirse a la música original, a las propuestas de los chicos, de los músicos que están creando acá. Falta organización, faltan festivales, falta crear un movimiento. Aquí falta un movimiento musical. Pero va mejorando. Hay que ver las cosas de manera positiva.»

Marco cree que con The Buonamico’s Band, libres del confinamiento a sólo un género, tienen el potencial de ser recibidos en todo el mundo. Una de sus metas es que la banda se presente en otros estados, en festivales extranjeros y dice que Oaxaca puede servir como un “trampolín” excelente para las bandas que quieran seguir su ejemplo. Nos comenta: “Siempre he pensado que si trabajas bien en el lugar en donde estas y creas un movimiento, o tratas que tu música le guste a la gente, este es un buen paso para empezar a salir.”

Si vas a ver a la banda en vivo podrás comprobar que la gente los ama, no hay duda. El gran encanto de la banda es el interesante contraste con el otro trabajo de Marco, que es menos público pero igual de creativo: su producción como artista visual, algo que ha hecho de forma paralela a la música desde que tenía 16 años. Cuando hablamos de su trabajo como escritor de canciones nos dijo: “Siempre trato de escribir cosas en las que la gente se puede reflejar. Cosas sencillas, cosas que pasan en la vida y que alguien pueda escuchar y decir ‘a mí me pasó igual.”

En cambio, cuando tiene que describir sus esculturas, a Marco se le dificulta encontrar las palabras correctas. Sus obras están hechas con hilos torcidos de acero, y utiliza la luz y la sombra para explorar temas mitológicos. “Hago “pupazzoides” o “muñecoides”, los cuales son como hombres con brazos largos o cortos o con tres dedos, y vienen de otros planetas. Es algo así como mi recorrido por el concepto de que existe otro mundo, un mundo hecho de acero”.

En el tiempo que lleva en Oaxaca Marco sólo ha tenido tres exposiciones, pero actualmente está creando un nuevo trabajo al tiempo que continua trabajando en el nuevo álbum de The Buonamico’s Band, lo que nos indica que pronto Oaxaca puede esperar el lanzamiento de nueva música y una exposición artística.

Es muy difícil imaginar la escena musical oaxaqueña sin The Buonamico’s Band en el momento en que Marco describe a The Buonamico’s Band como un “proyecto de 360 grados”, es decir, en busca de una visión global. Oaxaca ha sido generosa con Marco; nos ha contado sobre las increíbles oportunidades y relaciones que forjó durante el tiempo que estuvo en La China y su gratitud es evidente cuando habla del esfuerzo comunal que permitió que La Dolce Vita se produjera el año pasado.

“Sin la ayuda de varios bares y marcas de mezcal, yo no hubiera podido realizar el disco. Esto aquí en Oaxaca es increíble. Si conoces gente ellos te pueden ayudar. He tratado de participar en becas, pero al final hice como un crowdfunding pero “en vivo” como; ‘face to face’, tocando puertas y diciendo ‘oye necesito ayuda con esto’. Y en eso estamos .No se cómo sea en otros lugares, en otros estados, pero para mí ha sido increíble poder realizar un disco con esta ayuda.”

Siete músicos únicos reuniéndose para formar una banda indescriptible, pero imposible de confundir. Una visión global, arraigada en una fuerte red local. Un líder que escribe letras accesibles con las que es fácil identificarse, pero que también blande el acero en formas imposibles. La palabra para describirlo todo esto sólo podría ser “equilibrio”.

 

Foto: HS Fotografía

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