miércoles, septiembre 23

La energía precede el sonido: Kaoz Party

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En la película Coffee and Cigarettes de Jim Jarmusch hay un segmento donde el productor y rapero RZA hace una comparación entre sus habilidades como doctor y como músico. “Mis manos son suaves por ser un DJ”, dice, refiriéndose a la posibilidad de curar con ellas. De una manera similar Eduardo Vera está en el café Los Cuiles contándome cómo la banda que él cofundó ocupa el mismo espacio en su mente que su trabajo en el mundo de la cocina (Vera tiene un negocio que se dedica a proveer menús y comidas a un hotel). “Es una empresa”, dice sin tapujos el baterista, al referirse a su banda no sólo como un proyecto artístico, sino como un plan de vida. Uno donde la idea no sea sobrevivir como músico, sino armarla en ese oficio.

Kaoz Party (“deberías ver nuestros shows en vivo”, dice Eduardo cuando le pregunto sobre el nombre de la banda”) es una banda de rock pop oaxaqueña que usa lo vago de esta generalización para explorar lo que aún puede dar un formato que ha sido explorado casi hasta sus límites: sólidos ritmos en 4/4, bajos ostentando melodías, capas de teclados engordando la mezcla, voces oceánicas. Podemos decir, sabiendo que no quiere decir mucho hoy en día, “rock alternativo”. Podemos decir “rock-pop”. Podemos decir “post-new wave” o “pop-punk”. Lo que queda claro es que la búsqueda de la energía pop destilada es claramente una preocupación de la banda que lleva casi 6 años asegurándose de tomarse el negocio de la música en serio. Quien esto escribe encuentra refrescante que el enfoque de la banda en voz de su baterista y cofundador sea montar una banda pop operativa. “Que haya crecimiento”, dice Eduardo.

Foto: Cristofer Carranza

Lo que nos lleva a la historia de la agrupación, que como la mayoría de las bandas oaxaqueñas de cualquier género está integrada por músicos que se dedican a proyectos variopintos (el guitarrista Eric es parte de la banda math rock Yo Tricératop, Cristian es organista de iglesia). Y dos puntos parecen detonadores en el devenir de Kaoz Party: el momento en que Eduardo audiciona como baterista al iniciar la banda (en broma habla de su influencia “holística”) y cuando el tecladista, apodado “Papi Jason,” los escuchó en vivo en Barracuda y decidió unírseles nutriendo así la fiesta con su entrenamiento clásico. La banda ha pasado ya por el dilema de fingir o ser para decidir ejercer el oficio y han circulado regularmente en festivales, recientemente en el Barro Verde, donde tocaron al lado de algunos de los precursores de lo que se ha llamado vagamente “rock mexicano”. Con todo, entre el exceso que el caos de tener una banda implica (incluso el de trabajo), la banda ha sabido administrar aquello que muchos pares suyos gastan en ocasiones demasiado rápido: su energía.

La palabra “energía” sale a colación muchas veces y parece atraer a Vera más allá de la música misma. Hacemos referencia a estados alterados de conciencia mediante sonido: “Todo son frecuencias”, concluye rápidamente. Conforme avanza la conversación queda claro que hay un interés por encima de los contornos de la música pop, aunque siempre manteniendo el deseo de producir música que pueda venderse bien. Hacer música relevante no implica, me señala, pelearse ni con el mundo de los negocios (el sistema debe cambiarse desde adentro, concuerda con Calle 13), ni con la posibilidad de trascender a otros géneros. Al relatarme cómo ha sucedido que públicos metaleros o skaceros se entregan a bailar con su sonido, Vera confirma una convicción que aparece más tarde: “con todo se puede hacer algo alternativo, algo progresivo”. Siguen también las comparaciones con el arte de hacer comida y cada vez queda más claro no sólo que la operación comida-música-sanación es una concatenación lógica, sino que esta relación es la base sobre la cual se sostiene la habilidad de la música popular de curar.

Foto: Oscar Mora

Foto: Oscar Mora

Kaoz Party deja de ser caótica cuando se trata de planear su futuro. Actualmente el Estudio Sierra Leona, en asociación con el estudio de Tito, de Molotov, les ofrece un espacio de grabación al que pretenden entrar en busca de un EP, no sólo con la experiencia ganada últimamente, sino con los oídos abiertos a sugerencias que busquen redondear su sonido. El camino está trazado e incluso ha implicado rechazar la tentación de establecerse en la CDMX (“queremos que vean hacia Oaxaca”).

Cuando inquiero sobre los límites que pondrían en cuanto a dejarse llevar por productores en busca de un sonido apetecible, Vera me recuerda que están donde están porque confían en el proceso de refinación de un producto, en este caso musical. Y haciendo un claro eco de las muy diversas formas de gobierno presentes en este estado, Vera llega siempre a la conclusión con la que empezó: “Siempre he creído en la organización. Y en México te tienes que organizar sino te quedas atrás”.

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Kaoz Party son:
Jaime Martínez: guitarra-voz
Leonel Díaz: bajo
Eduardo Vera: batería
Christian vas Nava: sintetizador
Erick Martinez: guitarra

Foto: Cristofer Carranza

  

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