miércoles, octubre 5

Hierve el Agua: un día de caminata, comida y mezcal

0

Un día de suerte es aquel en el que todo lo que sucede es perfecto, mucho más si no lo has planeado: las personas que te acompañan, lo que vives, lo que comes, lo que encuentras en el camino. Es como si los astros se pusieran de acuerdo para vivir una experiencia que te alegre el corazón, para que sea el día perfecto.

Y mi día perfecto, mi día de suerte, fue hace poco. Hice un tour que consistió en ir a Hierve el Agua y recorrer esta zona de cascadas petrificadas por el agua; llegar hasta Las Salinas en una larga caminata; bañarme en las cascadas; y comer delicioso con dos familias locales de origen zapoteco. Después pasé la tarde con otra familia que tiene un palenque mezcalero y probé este licor local de diferentes magueyes. La verdad es que esta aventura fue perfecta desde un inicio. Y en este texto queda reflejada esa jornada de paseos, baños, comidas, mezcales y regocijo. 

La suerte acompañó al grupo conformado por estadounidenses, escoceses y por mí, una española que vive en Oaxaca hace años. Salimos temprano, demasiado temprano para mí. Todos estuvimos puntuales en las oficinas de Coyote Aventuras en la ciudad de Oaxaca, para llegar antes de las ocho a San Isidro Roaguía, el poblado en el que se sitúa Hierve el Agua, en los Valles Centrales, a unos 70 kilómetros de capital. 

Justo cuando el autobús se iba acercando a nuestro destino, tuvimos el primer encuentro con la suerte. Desde donde estábamos, en la carretera que va por las montañas, pudimos ver cómo las nubes iban desapareciendo para dejarnos contemplar Hierve el Agua desde arriba. Un mar de nubes blancas y espesas —cúmulos enormes, movidos por el viento, evaporándose por el sol mañanero— nos iba despejando el paisaje. Un verdadero espectáculo.

Hiking tour, Oaxaca, Hierve el Agua

En San Isidro nos esperaba el matrimonio formado por Emelia y Reynaldo, quienes nos recibieron con un gran desayuno de café, chocolate, pan dulce, quesadillas, huevos al comal, memelas, todo lo que necesitábamos para un largo día de excursión. Así que empezamos nuestro recorrido por Hierve el Agua acompañados de Mariana y Shai, guías de Coyote Aventura. Como la suerte estaba de nuestro lado, encontramos Hierve el Agua prácticamente vacío; casi podría decir que nuestro grupo era el único. Así que el madrugón mereció la pena. 

La suerte quiso que un perrito de la zona nos acompañara desde el inicio. Se quedaba atrás para vigilar que nadie quedara rezagado. Y en cuanto se hacía un alto en el camino, él también paraba y se echaba a los pies de un árbol, bajo la sombra, a descansar. 

Entonces empezamos a caminar: tomamos unas eternas escaleras y descubrimos las vistas de Hierve el Agua desde abajo, donde se observan las caídas de agua y las cascadas petrificadas, conformando un maravilloso paisaje, único en el mundo. Hierve el Agua es especial porque sus cascadas blancas de más de 200 metros han sido horadadas, gota a gota y durante miles de años, por el agua carbonatada que surge en la zona de las pozas. Mientras observábamos las cascadas, íbamos pasando sobre los canales, construidos por los zapotecas hace más de 2500 años, creados como parte de un sistema de riego y terrazas de cultivo, algo que no se hizo en otras partes de Mesoamérica.

Hiking tour, Oaxaca, Hierve el Agua Hiking tour, Oaxaca, Hierve el Agua

Jaime, el guía local que se nos unió, nos contó en uno de los descansos que hicimos que Hierve el Agua era un lugar sagrado, ceremonial, para los antiguos zapotecas, donde había venados, coyotes, jabalíes. Los pobladores actuales cuentan la leyenda de que “cada 24 de diciembre la cascada grande se abre y se escucha música bonita”. 

Después de la caminata, que duró alrededor de una hora, volvimos a Hierve el Agua. El nombre que recibe este balneario es porque el líquido, cuando sale a borbotones de las pozas, parece que está hirviendo. Las albercas naturales que se formaron con el agua carbonatada tienen una temperatura ideal para darse un chapuzón y contemplar las maravillosas vistas. Seguro te querrás tomar una foto mirando al infinito dentro de esas aguas turquesas, cuyo color se debe a la concentración de minerales. Ninguna alberca artificial es tan bella como estas, ¡son es-pec-ta-cu-la-res!

Hiking tour, Hierve el Agua, Oaxaca, Cascada

Tras una parada para reponer fuerzas, comer algo de fruta y beber agua, volvimos a la caminata. Jaime nos llevó esta vez por una vereda fuera de la parte turística de Hierve el Agua, a campo traviesa. Cruzamos lo que él llamó “la frontera”. Es decir, pasamos de San Isidro Roaguía a San Baltazar Guelavila, donde nos esperaban nuestros nuevos guías, Salvador y Javier. 

Esta nueva ruta, al igual que todos los caminos desde que llegamos a Hierve el Agua, está llena de magueyes silvestres y órganos gigantes. Los árboles que nos cobijaron en nuestros descansos eran encinos enanos y algún guaje, el árbol que da nombre a Oaxaca. Al salir de Hierve el Agua encontramos copales rojos y, después, más cerca de Las Salinas, copales blancos, los árboles de los que se extrae esa resina que no puede faltar en los altares y en tantas celebraciones mexicanas como el Día de Muertos, y que también se llama copal. Además había mezquites, cuya madera es de las mejores para cocinar.

Cada vez que volteábamos la cabeza, nuestros guías nos iban mostrando cuán lejos quedaba la blanca cascada de Hierve el Agua. También podíamos ver el cerro Nueve Puntas a la derecha de nuestro camino donde, según nos contaron Salvador y Javier, hay varias cuevas de grandes dimensiones.

Hiking tour, Hierve el Agua, Oaxaca, Cascada

No voy a negar que la caminata a veces era dura y cuesta arriba, pero también tengo que decir que cada paso, cada jadeo y cada esfuerzo merecieron la pena. La recompensa es tan grande que, una vez ahí, todo se te olvida. Y nuestro premio fue llegar a una cascada también petrificada, donde nos bañamos y descansamos. La fuerza del agua nos relajó y refrescó. En estas cascadas pudimos ver y tocar las piedras labradas por el agua: varias tonalidades de verdes, rojos y blancos.  

Tras el baño en Las Salinas, nos dirigimos a la población de San Baltazar Guelavila, donde fuimos agasajados con una sencilla pero deliciosa comida preparada por la señora Viki y su hijo Aarón. Todos estábamos felices por el camino, el reto cumplido y, por supuesto, por el baño en las cascadas. Aún nos faltaba la última parte del recorrido: un palenque mezcalero.

Hiking tour, Hierve el Agua, Oaxaca  

Estábamos relajados, tranquilos, con la panza llena y el corazón contento. Dispuestos a lo que viniera en ese día de suerte, nuestro día. Así que, después de la comida, la siguiente parada era en Unión Zapata, una población también de los Valles Centrales, cerca de Mitla. El señor Jerónimo y su familia fueron nuestros últimos anfitriones. Catamos, sentimos y exploramos los sabores del mezcal hecho en su palenque. También pudimos comprar mezcal y nos dieron a probar tostadas mitad maíz, mitad quiote de maguey cocido: una verdadera delicia que solo se prepara los tres primeros meses del año. 

Para terminar, Galilea, la hija del señor Jerónimo, nos tenía preparada una sorpresa: una piñata. Dale, dale, dale y la piñata cayó al suelo llena de mensajes: cada papel contenía un premio. Los más afortunados se llevaron una botella de mezcal. Yo me llevé un corazón contento y el agradecimiento por haber vivido un día diferente con gente especial en un lugar con una belleza fuera de lo común.

www.coyoteaventuras.com

* Este post fue patrocinado por Coyote Aventuras *

Hierve el Agua, Oaxaca, amanecer

Share.

About Author

Llevo la mitad de mi vida en México, primero en la Ciudad de México, ahora en Oaxaca. Estudié Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, donde nací. Tengo una maestría en Lexicografía Hispánica. Escribo sobre temas culturales, libros y gastronomía, edito y corrijo. Sueño con hacer un diccionario.

Leave A Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Qué Pasa Oaxaca
X